Juan 5,24.
Orígenes
Un joven de 30 años llamado Julio Iván Argueta, hombre clave por su liderazgo y posición en la clica de la MS13 que opera de la Comunidad Iberia en San Salvador, se inicio a la misma, a la edad de 10 años y por los hechos delictivos que realizó, estuvo recluido en la correccional de menores, al cumplir su mayoría de edad – es decir 18 años – fue trasladado a uno de los penales de nuestro país, lugares que llegó a conocer muy bien desde entonces.
En este caminar, conoció a Keyri, con quien se unió, procreando a 2 niñas de 12 y 2 años y 2 niños de 5 y 7 años, familia que ahora se incluyen entre la larga lista de viudas, huérfanos y huérfanas que viven en nuestro país…
El enlace
Hacía 14 meses, había salido del penal, desde entonces, las pláticas eran en base a como realizar cambios concretos en la comunidad para hacer de ella un lugar mejor, realizando algunas actividades con la pandilla – y comunidad – que incluían las áreas de: deporte, cenas familiares, actividades eclesiales, salidas recreativas a balnearios, por mencionar algunos. Trabajo que El Espíritu Santo venía haciendo en la vida de Julio y de otros muchachos.
En ese dialogo inauguramos una panadería auspiciada por el Proyecto Semilla de Mostaza, el día 13 de mayo’2010, cuya cita bíblica de donde se retoma el proyecto es Mateo 13,31-32, la cual vendría a beneficiar prioritariamente las vidas de los muchachos y sus familias… ¿Trato de Dios o coincidencia: 13 de mayo, Mateo 13, para la pandilla 13?
En varias ocasiones, por influencia y labor pastoral, Julio tuvo contacto con personas en pobreza extrema en una situación paupérrima: niños y niñas en situación de calle, indigentes, enfermedades de la piel en niños y niñas, personas que viven una situación de vulnerabilidad en todo sentido, muchísimo más que en la comunidad. Estos contactos y oportunidades que El Espíritu permitió a Julio, sirvieron para que él tuviera otra perspectiva de vida hacia las necesidades humanas y ver la manera de cómo ayudar a quienes más lo necesitan, y más admirable aún, lo hizo desde su pobreza, es decir a pesar de su condición, creando sensibilidad y cercanía hacia estas personas.
La transformación
Cierta mañana de un domingo 18 de julio’2010, como era normal las hermanas y los hermanos de Iglesia Elim Central, se acercaron al templo, Julio, no quiso perderse dicha celebración, en donde el Espíritu hizo su labor y se manifestó en su vida impulsándolo a realizar su profesión y confesión de fe, como un acto público, seguidamente entra a las oficinas del distrito 8, con lagrimas no de tristeza, más bien de alegría, de gozo, por haber experimentado el perdón, la salvación y reconciliación en su vida, lo cual nos hace recordar que nuestro trabajo en El Señor no es en vano, que en toda labor hay fruto, que el evangelio transformador es real.
El tiempo de la reivindicación
Empezó a trabajar las partes débiles de las personas y en la comunidad. Este testimonio fue tan impactante, mucho más que cualquier persona que profesa su fe pero que sus hechos no reflejan lo que sus palabras dicen, pero este muchacho en los 17 días después de su conversión, su alcance fue tal y su testimonio tan real y concreto que después de ser temido, ahora era aceptado, debido a que no pedía cosas para él, no velando por sus propios intereses, sino para aquellas personas menos afortunadas: para los niños y las niñas descalzos, ancianos y ancianas, esta preocupación también tenía que ver con la pandilla, en estos 17 días, enviaba pan a los muchachos y sus familias, porque esta es administrada por ellos y algunos hermanos y hermanas. ¿Acaso no podría ser esto una búsqueda de redención impulsado por El Espíritu Santo?; por su posición e influencia, se dedico a visitar los pequeños negocios existentes en la comunidad, la simpatía iba creciendo por que la gente lo miraba como una persona de bien, la comunidad respiraba seguridad, tranquilidad, porque alivió las cargas de muchas personas y se fortalecieron las relaciones devolviéndoles la confianza; el producto de la panadería se multiplicaba, implementándose las ventas, por la aceptación de la comunidad hacia ellos.
Día 17: La liberación
Era una mañana de martes 3 de agosto’2010, una mañana llena de expectativas, de visión, de esperanza, estábamos afinando los últimos detalles de otra nueva fuente de trabajo, como parte del esfuerzo del Proyecto Semilla de Mostaza, en el que se vislumbraba la elaboración de lejía, para abrir nuevas fuentes de empleo que vendrían a beneficiar a mas muchachos y sus familias, aquellos considerados como los menos, los últimos y los perdidos, quienes viven en la marginación y la exclusión, que no tienen oportunidades, ni apoyo de ninguna clase para salir adelante… es así como se compraron algunos materiales previamente para durante la tarde inaugurar esta nueva iniciativa. Estando ya en esos menesteres llegó el momento de despedirnos, a eso de la 1 de tarde, el momento se volvió más emocionante debido a que se acercaba el instante de celebración inaugural, a Julio, se le veía en su rostro la felicidad, como un niño que ve cumplirse una promesa hecha anteriormente por Su Padre (Ἀββά = Abba), ya que se aproximaba otra oportunidad de bendición a la comunidad, la cual se daría a conocer a las 4:30 p.m. de ese día.
Cada quien se fue para su hogar. Estando yo en mi casa a eso de las 2:00 p.m., recibí una llamada telefónica, un hermano me dio la noticia: ¡Julio está herido!, ¡está tendido en el suelo!, en ese momento sentí un fuerte impacto, pero al mismo tiempo abrigué la esperanza de encontrarlo con vida, abordé mi carro y me dirigí hacia la comunidad, en el transcurso del camino, recibí otra llamada de una hermana, que entre lagrimas me dijo: ¡hermano Pedro mataron a Julio!, ese fue el momento más triste y difícil de aceptar que me ha ocurrido, por el vinculo estrecho que guardaba con él, se me hizo un nudo en la garganta y comencé a llorar. Lo primero que hice fue comunicarle al pastor general, el me consoló y me dijo que me apoyaría en esos momentos difíciles. Cuando llegué al lugar de los hechos, vi el cuerpo tendido bañado en sangre, en ese momento sentí perturbación y confusión, al ver aquel maravilloso fruto arrancado en tan solo 17 días.
A medida transcurría el tiempo, se me fue aclarando la mente y me vino a la memoria, el versículo que tomamos de base para estas lineas: Juan 5,24 que se menciona al inicio. Por lo cual recientemente esto sirvió para que se sumaran a la causa del Reino, convirtiéndose al evangelio de Cristo, otros 3 muchachos de la pandilla.
Cuando alguien como Julio, se arrepiente, se convierte, cambia de mentalidad que resulta en un cambio del estilo de vida (μετάνοια = metanoia), son quienes realmente tienen más impacto en una comunidad. Por ello, su muerte se convierte en una celebración, por los frutos de vida que surgieron de este hecho de violencia, siendo testigo (μάρτυς = martys) de Cristo, por haberse redimido (ἀγοράζω = agorazō) durante esos 17 días de esperanza y liberación.
Pedro Landaverde Centes
Pastor y director del Proyecto Semilla de Mostaza - EdT
Iglesia Elim, Comunidad Iberia, San Salvador
Salomón Medina
Misión para la Transformación Comunitaria – Estrategia de Transformación
Semillas de Nueva Creación











